Los ensayos de Valente posteriores a 1991, reunidos en un volumen que anticipa sus obras completas
"Lo peor no es haber escrito mucho sino haber publicado más de lo debido"
Manuel Sastre debuta con 22 poemas de amor
"Las discusiones sobre razas y géneros son para el zoológico"
Editores en el exilio: el viaje de ida y vuelta
Un ciclo con libreros, distribuidores y escritores subraya la influencia de las editoriales latinoamericanas en la posguerra
Emili Teixidor publica en castellano su novela 'Pan negro'
Álvaro Uribe disecciona el eterno retorno del gen macho
Su novela 'El taller del tiempo' retrata a una insana saga mexicana
Aforismo: la ciencia es cultura
Tres días de recuerdo de Vázquez Montalbán
Cuatro genocidas y dos ángeles
Mendoza reivindica la literatura como gran referencia moral de los ciudadanos
Peter Esterhazy, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo y Nélida Piñón, entre otros, participan en el debate
"Las cosas no son como son, sino como se contaron"
Saramago y Pérez-Reverte ironizan en el Fórum sobre moral y literatura
Un debate con Pere Gimferrer abre los diálogos sobre la identidad de los lenguajes narrativos
"Ahora bailo con otra rabia"
'La buena suerte' recorre el mundo
Los empresarios Trías y Rovira venden 450.000 copias de su libro en Japón
"No nacerá un español tan rico de aventura como Gades"
"Amenábar cree más en mí que yo misma"
"Fui profesor pero lo dejé. ¡Menuda cruz!"
"Ésta es la época de los grandes ingenieros flamencos"
"A mí me salvó el amor"
"Hoy las buenas acciones son las eléctricas"
"El comunismo me hizo persona"
"Estoy demasiado metida en la ternura"
"Los cuentos de los pigmeos son porno duro"
"Aún somos pocas mujeres, pero venimos para quedarnos"
"Vivimos en un mundo estúpidamente artificial"
"Para bailar hay que habitar la música"
"La identidad es una cosa muy compleja, depende del día"
"Al mejor de los toreros se le quedó dentro lo mejor"
"Me lo tomo con calma. Esto es un juego"
"Aquí la misma lengua con más volumen es inglés"

“Este es el país de los centenarios y las gambas con gabardina”
Eduardo Arroyo se encuentra inmerso en la melancolía, activa y adictiva, de acercarse a su vejez